La ciudad italiana ha lanzado un programa para atraer a jóvenes profesionales y nómadas digitales con el objetivo de repoblar su centro histórico.
Desde la ventana de Karuna Clayton se ve una góndola meciéndose en un canal veneciano y una sencilla iglesia de piedra blanca a un lado de un pequeño campo, o plaza. Normalmente también habría un flujo constante de turistas caminando abajo pero, en una tarde de enero en plena ola ómicron de la pandemia, la plaza está vacía.